Patagonia Sur perdió más de 31.000 empleos formales y el deterioro laboral continúa en 2026
Un informe del Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNPSJB, con datos del SIPA, advierte sobre una contracción prolongada del empleo privado registrado en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. La caída también alcanza al número de empresas cotizantes y enciende una señal de alerta sobre la economía regional.

El empleo privado registrado atraviesa un escenario preocupante en la Patagonia Sur. Los datos correspondientes al período comprendido entre diciembre de 2023 y julio de 2026 muestran una tendencia contractiva que afecta a las tres provincias de la región, aunque con diferencias importantes en la intensidad de las pérdidas.
De acuerdo con el informe elaborado por el Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), a partir de las series de empleo privado registrado del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el cuadro complementario registra una reducción de 31.441 puestos de empleo formal y de 1.578 empresas cotizantes en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.
En términos relativos, el informe señala una caída del 11,8% en el empleo formal y del 10,9% en el número de empresas cotizantes.
Los datos fueron enviados por el contador César Vicente Herrera y forman parte de un análisis que permite observar la evolución del mercado laboral regional y sus diferencias territoriales.
Tres provincias, una misma tendencia
La información analizada muestra que la contracción del empleo privado registrado no constituye un fenómeno aislado ni una caída limitada a un solo mes. Después de una etapa de crecimiento entre 2021 y 2023, las series comenzaron a debilitarse y el retroceso se profundizó durante 2025, prolongándose en los primeros meses de 2026.
El balance desestacionalizado entre diciembre de 2023 y julio de 2026 permite dimensionar esa evolución:
Chubut: pasó de 98.258 a 88.375 puestos de empleo privado registrado, una reducción de 9.883 puestos, equivalente al 10,1%.
Santa Cruz: descendió de 60.376 a 50.253 puestos, con una pérdida de 10.123, equivalente al 16,8%.
Tierra del Fuego: pasó de 36.476 a 30.823 puestos, una disminución de 5.653, equivalente al 15,5%.
Estas cifras corresponden a la serie desestacionalizada del informe y no deben confundirse con el cuadro complementario de empleo formal, que utiliza otra presentación estadística.
Santa Cruz presenta la mayor caída porcentual y también la mayor pérdida absoluta dentro de esta comparación. Tierra del Fuego muestra una contracción relativa considerable, mientras que Chubut, pese a registrar una caída porcentual menor, también enfrenta una pérdida significativa de puestos de trabajo.
La lectura es clara: el deterioro alcanza al conjunto de la Patagonia Sur, pero no golpea de la misma manera a cada provincia.
Chubut: una mejora mensual no alcanza para revertir la caída
En Chubut, el primer semestre de 2026 cerró con un balance negativo. Entre diciembre de 2025 y junio de 2026, la serie desestacionalizada pasó de 91.009 a 88.501 puestos, una reducción de 2.508, equivalente al 2,8%.
Durante mayo y junio se observaron pequeñas variaciones positivas que moderaron la caída. Sin embargo, esas mejoras no fueron suficientes para recuperar los puestos perdidos durante los meses anteriores.
En julio, el indicador volvió a retroceder y se ubicó en 88.375 puestos.
Este comportamiento resulta especialmente relevante para una provincia cuya economía está vinculada a actividades como la producción hidrocarburífera, los servicios asociados, el comercio y distintas ramas de la actividad productiva.
La pérdida de empleo registrado no debe analizarse solamente como una cifra estadística. Detrás de cada puesto de trabajo existen ingresos familiares, consumo, obligaciones económicas y expectativas de futuro.
Cuando el empleo formal se debilita, sus consecuencias pueden extenderse al comercio, los servicios y la recaudación pública, aunque la magnitud de esos efectos requiere un análisis específico de cada sector.
Tierra del Fuego, el caso más crítico del primer semestre
Entre las tres provincias, Tierra del Fuego presentó el escenario más desfavorable durante el primer semestre de 2026.
La serie pasó de 34.016 puestos en diciembre de 2025 a 30.893 en junio, una reducción de 3.123 puestos, equivalente al 9,2%.
El informe identifica descensos consecutivos desde marzo, lo que refleja una contracción persistente y no una fluctuación aislada.
Santa Cruz, por su parte, había mostrado una relativa estabilidad hasta junio, cuando alcanzó los 51.192 puestos frente a los 50.966 registrados en diciembre de 2025. Esa mejora acumulada del 0,4% no logró consolidarse: en julio, el indicador descendió a 50.253 puestos, con una caída mensual aproximada del 1,8%.
En ese último mes, las tres provincias volvieron a registrar retrocesos. Por lo tanto, los datos disponibles hasta julio no permiten afirmar que exista una recuperación regional sostenida.
Menos empleo y menos empresas: una señal para la economía regional
Uno de los aspectos más importantes del informe es que el deterioro laboral aparece acompañado por una reducción del número de empresas cotizantes.
Entre diciembre de 2023 y julio de 2026, el cuadro complementario registra 1.578 empresas cotizantes menos en las tres provincias. Chubut concentra la mayor pérdida absoluta, con 712; Santa Cruz, 488; y Tierra del Fuego, 378.
En términos relativos, Tierra del Fuego presenta la mayor contracción de empresas cotizantes, con un 15,6%.
No obstante, el propio informe advierte que una disminución en el registro o en la cobertura de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) no equivale necesariamente al cierre definitivo de una empresa. Por eso, estos datos deben interpretarse con cautela y complementarse con otras fuentes económicas.
Aun con esa salvedad, observar conjuntamente la evolución de las empresas y del empleo permite identificar una tendencia que merece seguimiento: la reducción del universo de empleadores cubiertos coincide con el retroceso del trabajo formal.
¿Qué nos dice la Ciencia Política sobre estos números?
Desde la Ciencia Política, el empleo no es solamente una variable económica. También constituye un elemento central para comprender la relación entre el Estado, la sociedad y las condiciones de vida de la población.
El politólogo argentino Guillermo O'Donnell, reconocido por sus estudios sobre democracia, Estado y ciudadanía, desarrolló una perspectiva que permite pensar cómo las instituciones estatales deben garantizar derechos efectivos, y no solamente reconocerlos en las normas.
Desde esa mirada, el acceso al trabajo registrado forma parte de las condiciones que permiten ejercer derechos sociales y construir una ciudadanía con mayores niveles de protección.
Cuando disminuye el empleo formal, el problema no termina en el mercado laboral. También aparecen interrogantes sobre la capacidad de las instituciones para responder a las necesidades sociales, sostener políticas públicas y acompañar a los sectores afectados por las transformaciones económicas.
Esto no significa que las estadísticas de empleo, por sí solas, expliquen todas las causas de la caída. Para determinar los factores que intervienen es necesario estudiar la evolución de la actividad económica, las decisiones empresariales, las políticas nacionales y provinciales, la inversión y las particularidades productivas de cada territorio.
Pero sí permiten plantear una pregunta política fundamental: ¿qué herramientas existen para sostener el trabajo formal y evitar que el deterioro económico se traduzca en una mayor vulnerabilidad social?
Una alerta que exige seguimiento
La información del Observatorio de Economía de la UNPSJB muestra que la contracción del empleo privado registrado iniciada tras el cambio de tendencia de fines de 2023 continuó durante 2025 y se mantuvo en 2026.
Chubut conserva un balance negativo pese a algunas mejoras mensuales transitorias. Santa Cruz mostró una estabilización relativa durante el primer semestre, que se revirtió en julio. Tierra del Fuego, en tanto, registró el retroceso más intenso durante los primeros seis meses del año.
El desafío es evitar que una mejora puntual sea interpretada como una recuperación consolidada. Para evaluar un cambio de tendencia es necesario observar varios períodos y analizar también la evolución de las empresas, la actividad económica y la calidad del empleo.
La Patagonia Sur necesita conocer con precisión qué está ocurriendo con su estructura productiva y qué respuestas pueden construirse desde los distintos niveles del Estado.
Porque detrás de cada número hay trabajadores, familias y comunidades que dependen del funcionamiento de la economía regional.
En definitiva, la pérdida de empleo formal no es solamente un indicador económico: es una señal sobre las condiciones sociales de la región y un desafío para la política pública. Medir el problema es el primer paso; comprender sus causas y discutir respuestas concretas es la tarea que sigue.
Fuente: Observatorio de Economía, Facultad de Ciencias Económicas de la UNPSJB. Elaboración basada en series de empleo privado registrado del SIPA y cuadro complementario de empresas cotizantes y empleo formal. Procesamiento y análisis consignados en el informe: Yamil Cruz, Valentina Ibarrola, Agustina Hernández y C.P. César Vicente Herrera.





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