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Brasil 2026: ¿a Javier Milei le conviene una victoria de Bolsonaro o de Lula?

20 oct
6 min de lectura

Por el Lic. en Ciencia Política Antonio Tony Gallardo

El factor ideológico, los intereses económicos y el respaldo de Donald Trump pueden determinar mucho más que el resultado de una elección presidencial. Para Javier Milei, el desafío es evitar que su principal aliado internacional encuentre en Brasil un socio más importante.

Una elección que también se juega en la Argentina

El próximo 25 de octubre, Brasil definirá en segunda vuelta quién conducirá la principal economía de América Latina. La disputa entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, no solamente divide a la sociedad brasileña: también abre un interrogante para el gobierno de Javier Milei.

¿Qué resultado le conviene más al presidente argentino? ¿Una victoria de Bolsonaro, por su afinidad ideológica, o una continuidad de Lula, que podría favorecer una relación regional más pragmática?

Para responder, debemos analizar tres dimensiones de la Ciencia Política: la ideología, la economía y el respaldo estratégico de Estados Unidos.

La elección está muy reñida. Según Reuters, el 19 de octubre dos encuestas mostraron una reducción de la ventaja de Flávio Bolsonaro sobre Lula. En el sondeo de Nexus/BTG Pactual, Bolsonaro obtenía el 46,5% frente al 45,9% de Lula; en el de AtlasIntel/Bloomberg, alcanzaba el 49,8% contra el 47,6%. Las diferencias deben interpretarse considerando los márgenes de error de cada encuesta.

Fuente: Reuters, 19 de octubre de 2026.

1. La ideología: Milei encontraría un aliado natural en Bolsonaro

Desde el punto de vista ideológico, la respuesta parece sencilla: una victoria de Flávio Bolsonaro sería favorable a Milei.

Ambos espacios políticos se identifican con una derecha conservadora, cuestionan buena parte de la agenda progresista y promueven una relación estrecha con Donald Trump. Para el presidente argentino, contar con un gobierno brasileño de orientación semejante podría facilitar acuerdos políticos, encuentros bilaterales y posiciones compartidas en determinados foros internacionales.

También tendría un efecto simbólico: mostraría que el giro hacia la derecha no es un fenómeno exclusivamente argentino, sino una corriente política con capacidad de disputar el poder en las principales democracias de la región.

Sin embargo, existe una advertencia. La afinidad ideológica no garantiza acuerdos permanentes. Los gobiernos pueden compartir valores y, al mismo tiempo, competir por mercados, inversiones y protagonismo internacional.

En otras palabras, dos presidentes pueden pensar parecido y, aun así, defender intereses nacionales diferentes.

2. La economía: Brasil no es un socio que la Argentina pueda ignorar

Aquí aparece una dimensión que el discurso ideológico no siempre contempla.

Brasil es un socio económico fundamental para la Argentina, especialmente por el comercio bilateral, la industria automotriz, las cadenas de producción y la integración del Mercosur. Por eso, las relaciones entre Buenos Aires y Brasilia no pueden depender exclusivamente de quién gobierna cada país.

Una eventual victoria de Lula no significaría necesariamente un perjuicio económico para Milei. Aunque existen diferencias políticas entre ambos mandatarios, la continuidad de los vínculos comerciales puede resultar conveniente para los dos países.

Del mismo modo, un triunfo de Flávio Bolsonaro tampoco garantizaría automáticamente mayores inversiones, mejores condiciones comerciales o un crecimiento de las exportaciones argentinas. Todo dependerá de las políticas que implemente cada gobierno.

El análisis económico exige mirar más allá de las declaraciones presidenciales: hay que observar las exportaciones, las importaciones, las inversiones, las barreras comerciales y el funcionamiento del Mercosur.

Por eso, la pregunta correcta no es solamente quién es más cercano a Milei, sino qué escenario ofrece mejores condiciones para la producción y el empleo argentino.

3. Estados Unidos: el respaldo de Trump y la competencia por Washington

Este puede ser el punto más delicado para el gobierno argentino.

En octubre de 2025, el Departamento del Tesoro estadounidense anunció un mecanismo de intercambio de monedas con la Argentina por hasta 20.000 millones de dólares. El apoyo se produjo en un contexto de estrechamiento de las relaciones entre Milei y Trump.

El Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos (Congressional Research Service, CRS) documentó ese respaldo financiero y señaló que la administración Trump considera a la Argentina un aliado relevante en América Latina. El informe también registró cuestionamientos dentro del Congreso estadounidense sobre los riesgos, las condiciones y las implicancias políticas de esa asistencia.

Fuente: U.S. Financial Support to Argentina, Congressional Research Service.

Ahora bien, ¿qué ocurriría si Flávio Bolsonaro llegara a la presidencia de Brasil?

Brasil posee una escala económica, territorial y demográfica superior a la argentina. Por lo tanto, un gobierno brasileño estrechamente alineado con Trump podría convertirse en un interlocutor de enorme importancia para Washington.

Desde esa perspectiva, es razonable plantear una hipótesis: Milei podría dejar de ser el principal referente sudamericano de Trump y compartir ese lugar con un Brasil gobernado por un aliado ideológico.

Pero debemos ser rigurosos. No existe evidencia suficiente para afirmar que una victoria de Bolsonaro provocaría automáticamente la pérdida del respaldo financiero estadounidense a la Argentina. La asistencia de Washington responde también a intereses estratégicos, económicos y financieros propios.

Además, la relación entre Estados Unidos y Brasil no depende únicamente de la afinidad política. En 2025, Trump impuso fuertes aranceles a productos brasileños en medio de un conflicto que combinaba cuestiones comerciales y políticas. Posteriormente, ambos gobiernos negociaron para reducir parte de esas tensiones.

El antecedente demuestra que la cercanía ideológica no elimina los conflictos económicos.

Fuente: Reuters, 7 de mayo de 2026; Washington Office on Latin America (WOLA), 18 de agosto de 2026.

¿Qué aporta la Ciencia Política a este debate?

La investigadora brasileña Cristina Soreanu Pecequilo, especialista en relaciones internacionales de la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP), analizó las relaciones entre Lula y Trump desde tres dimensiones: la estructura de poder internacional, la coyuntura política y las oportunidades y riesgos de la relación bilateral.

Su trabajo, publicado en CEBRI-Revista en 2026, permite comprender un aspecto central: los vínculos entre los Estados no se explican solamente por la afinidad entre sus presidentes, sino también por las relaciones de poder y los intereses estratégicos que cada país busca defender.

Aplicado al caso argentino, este enfoque obliga a mirar más allá de las fotografías de Milei y Trump o de una eventual coincidencia con Bolsonaro. La cuestión fundamental es qué lugar ocupa la Argentina en la estrategia estadounidense y qué intereses tendría Washington en fortalecer su relación con Brasil.

Fuente: Cristina Soreanu Pecequilo, Poder, pragmatismo e transformação: Lula, Trump e as relações Brasil-EUA, CEBRI-Revista, 2026.

Entonces, ¿qué resultado le conviene más a Javier Milei?

La respuesta depende de qué interés prioricemos.

Si Milei prioriza la afinidad ideológica, le conviene una victoria de Flávio Bolsonaro. Tendría un aliado regional de peso, con posiciones políticas semejantes y posibilidades de coordinación internacional.

Si prioriza la estabilidad económica regional, el nombre del ganador no alcanza para definir el resultado. La Argentina necesita preservar el comercio con Brasil y evitar que las diferencias políticas deterioren la integración productiva.

Si prioriza mantener una relación privilegiada con Trump, el escenario es más complejo. Un Brasil gobernado por un aliado de Washington podría aumentar la competencia por la atención estadounidense. Sin embargo, eso no significa que Estados Unidos vaya a abandonar a Milei: la política exterior de Trump también responde a cálculos económicos y estratégicos.

Por su parte, una victoria de Lula mantendría las diferencias ideológicas con la Casa Rosada, pero no impediría necesariamente la cooperación comercial entre ambos países.

Conclusión: la ideología acerca, pero el poder define

Desde la Ciencia Política, el error sería pensar que la política internacional funciona como una competencia entre amigos y enemigos. Los Estados negocian, cooperan y compiten al mismo tiempo.

Una victoria de Flávio Bolsonaro podría representar una ventaja ideológica para Milei, pero también abrir una disputa por el protagonismo sudamericano ante Trump. La continuidad de Lula, en cambio, mantendría la distancia política entre Buenos Aires y Brasilia, aunque permitiría sostener una relación pragmática si ambos gobiernos priorizan sus intereses económicos.

Por eso, no podemos afirmar que Milei necesite la derrota de Bolsonaro para conservar la asistencia estadounidense, ni que una victoria de Lula garantice mejores condiciones para la Argentina.

La conclusión más importante es otra: el verdadero desafío de Milei no es solamente tener un presidente amigo en Brasil, sino construir una política exterior que no dependa exclusivamente de la voluntad de Donald Trump.

Porque cuando el respaldo financiero de una potencia se convierte en una pieza central de la estrategia económica nacional, la afinidad ideológica puede abrir puertas, pero no reemplaza la autonomía, la diversificación de las relaciones internacionales ni la defensa de los intereses propios.


Lic. en Ciencia Política Antonio Tony GallardoMomento Político | Análisis político, económico y geopolítico

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