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Comodoro Rivadavia: 373 comercios dieron de baja su actividad en los primeros siete meses de 2026

9 ago
6 min de lectura

La caída del consumo, la pérdida de rentabilidad y el impacto de la crisis energética profundizan la retracción del comercio local

Comodoro Rivadavia atraviesa uno de los escenarios comerciales más complejos de los últimos años. Durante los primeros siete meses de 2026 se registraron 373 bajas de comercios frente a 123 nuevas habilitaciones, de acuerdo con datos atribuidos al relevamiento del Observatorio de Economía de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), elaborado sobre información de la Dirección de Habilitaciones de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia.

El dato refleja una fuerte contracción del tejido comercial de la ciudad y se suma a otras señales que muestran una pérdida de dinamismo de la economía local.

Según el relevamiento difundido, la caída de las ventas durante el primer semestre se ubicó entre el 15% y el 29%, mientras que alrededor del 90% de los comerciantes consultados manifestó haber registrado disminuciones importantes o muy importantes en su facturación.

El escenario resulta particularmente preocupante porque no se trata solamente de una reducción temporal de ventas: una parte importante de los comerciantes estaría tomando la decisión de abandonar la actividad ante la imposibilidad de sostener los costos.

La rentabilidad, en el centro de la crisis

Uno de los datos más significativos del relevamiento es que el 64% de las cesaciones de actividad correspondería a cierres voluntarios, mientras que el 36% restante estaría relacionado con clausuras administrativas.

Esto permite observar una diferencia importante: buena parte de los locales que desaparecen del mapa comercial no necesariamente son expulsados por una decisión del Estado, sino que sus propios propietarios deciden cerrar porque el negocio dejó de ser rentable.

El problema, por lo tanto, no está solamente en cuánto se vende, sino también en cuánto cuesta mantener abierto un comercio.

Alquileres, salarios, servicios, impuestos, cargas sociales, costos logísticos y reposición de mercadería forman parte de una estructura de gastos que, en un contexto de menor demanda, puede terminar dejando al comerciante sin margen de ganancia.

Un comercio cada vez más condicionado por la economía petrolera

La situación de Comodoro Rivadavia tiene una característica particular: su economía está fuertemente vinculada a la actividad energética.

Cuando la actividad petrolera pierde dinamismo, el impacto no queda limitado a las empresas del sector. También alcanza a contratistas, trabajadores, proveedores, comercios y servicios.

La reducción del movimiento económico genera un efecto multiplicador: menos empleo o menor ingreso disponible significa menor consumo y, posteriormente, menor facturación para los comercios.

Desde la Cámara de Comercio, Industria y Producción de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly (CaCIPCR) ya se había advertido sobre la magnitud del problema. En marzo, su presidente, Alexis Tögel, señaló que durante el último semestre se habían producido entre 250 y 300 cierres comerciales, aunque aclaró que se trataba de una estimación basada en un relevamiento que se encontraba en desarrollo.

El dato permite dimensionar que la crisis comercial no comenzó en julio: viene desarrollándose desde meses anteriores.

El consumidor también cambió

La caída del comercio tradicional no puede explicarse exclusivamente por la situación petrolera.

El comportamiento del consumidor también está cambiando.

La búsqueda de precios, las compras por internet y el crecimiento de plataformas digitales como Mercado Libre modificaron la manera en que los consumidores deciden dónde y cómo comprar.

Desde la Cámara de Comercio también se señaló que algunos consumidores ingresan a un local, consultan precios o prueban un producto y posteriormente concretan la compra por internet.

Esto genera una competencia particularmente difícil para el comercio formal, que debe afrontar alquileres, impuestos, servicios, personal y otros costos mientras compite con vendedores que operan bajo estructuras diferentes.

El centro de Comodoro muestra las consecuencias

El deterioro también puede observarse en algunas de las principales arterias comerciales de la ciudad.

La calle San Martín y otros sectores céntricos han mostrado una menor circulación y una creciente cantidad de locales cerrados.

En abril, Diario Crónica describió el escenario del centro de Comodoro como una combinación de bajo consumo y competencia informal, y recogió la estimación de la Cámara sobre la pérdida de entre 250 y 300 comercios durante el semestre anterior.

El cierre de comercios tradicionales tiene además un efecto urbano: cuando desaparecen negocios, disminuye la circulación de personas, se deteriora la actividad de las calles comerciales y aumenta la cantidad de locales vacíos.

Es decir, el problema deja de ser exclusivamente económico y comienza a modificar la estructura comercial de la ciudad.

El poder adquisitivo también explica la caída

La situación del comercio está directamente relacionada con la capacidad de compra de los hogares.

Un informe del Observatorio de Economía de la UNPSJB difundido en julio mostró que el Índice de Accesibilidad a la Canasta Básica Total cayó 13,5% respecto del promedio registrado en 2023, evidenciando un deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores privados registrados de Chubut.

Cuando una familia pierde capacidad de compra, modifica sus prioridades.

Primero se reducen los gastos considerados secundarios. Después se buscan productos más baratos, promociones y financiación. Finalmente, determinados consumos pueden directamente desaparecer.

Ese proceso termina impactando sobre los comercios.

La lógica es sencilla:

menos poder adquisitivo → menos consumo → menos ventas → menor rentabilidad → cierre de comercios.

La paradoja de las nuevas habilitaciones

El relevamiento también muestra un dato que merece especial atención: existen nuevas altas comerciales, pero eso no necesariamente significa que esté creciendo la cantidad de emprendimientos.

Según la información difundida, más del 71% de las altas corresponderían a renovaciones de locales ya existentes.

Por eso, contar solamente las nuevas habilitaciones puede generar una imagen equivocada.

No necesariamente estamos frente a una economía que crea nuevos comercios al mismo ritmo que los que desaparecen. En muchos casos puede existir una rotación de actividades, cambios de titularidad o renovación de habilitaciones.

El verdadero indicador, entonces, es la capacidad de la ciudad para crear nuevos emprendimientos que logren mantenerse en el tiempo.

La Cámara reclama medidas de emergencia

Frente al deterioro del sector, la CaCIPCR plantea diferentes medidas para intentar evitar una profundización de la crisis.

Entre las propuestas aparecen:

  • Revisión de tasas e impuestos municipales.

  • Reducción de penalidades por mora tributaria.

  • Líneas de financiamiento y refinanciación.

  • Participación del Banco del Chubut en herramientas crediticias.

  • Una eventual declaración de emergencia comercial provincial.

  • Asistencia técnica para la digitalización de los comercios.

  • Desarrollo de nuevos canales de comercialización.

  • Expansión hacia mercados regionales y, especialmente, Chile.

La Cámara también ha planteado la necesidad de mejorar la competitividad del comercio formal y encontrar herramientas para reducir costos.

En marzo, su presidente había advertido que una eventual emergencia comercial podría servir como mecanismo de alivio mediante refinanciaciones, planes de pago y reducciones impositivas, aunque también señaló que estas medidas serían insuficientes si no aparece una recuperación de la actividad.

¿Estamos frente a un cambio estructural?

El interrogante que dejan estos números es mucho más profundo que saber cuántos negocios cerraron.

¿Estamos frente a una crisis pasajera o ante una transformación estructural del comercio de Comodoro Rivadavia?

La respuesta dependerá de varios factores: la evolución del empleo, la actividad petrolera, los salarios reales, el consumo de los hogares, los costos comerciales y la capacidad de adaptación de los pequeños y medianos empresarios.

Comodoro Rivadavia históricamente construyó buena parte de su dinámica económica alrededor de los ingresos generados por la industria energética. Por eso, cuando ese motor pierde fuerza, el impacto se transmite rápidamente hacia otros sectores.

La situación comercial puede ser, en ese sentido, un indicador anticipado de un problema mayor: si desaparecen comercios, también se reducen puestos de trabajo, inversión privada, circulación de dinero y actividad urbana.

Una ciudad que necesita recuperar consumidores y empresas

Los datos disponibles muestran un escenario de fuerte presión sobre el comercio formal.

Pero detrás de cada persiana baja existe una historia: una inversión que dejó de ser rentable, trabajadores que pueden perder su empleo, familias que reducen sus ingresos y una ciudad que pierde parte de su actividad económica.

El desafío para Comodoro no pasa solamente por evitar nuevos cierres.

También consiste en crear las condiciones para que vuelvan a abrirse negocios, aparezcan nuevos emprendimientos y esos emprendimientos puedan sobrevivir.

La recuperación del comercio dependerá, en última instancia, de que vuelva a crecer la capacidad de consumo de las familias y de que las empresas puedan encontrar un escenario donde vender vuelva a ser rentable.

El dato que resume la situación

373 bajas comerciales en siete meses.

Frente a ese número, las 123 nuevas habilitaciones muestran que la creación de nuevos negocios no alcanza para compensar la cantidad de bajas registradas.

El comercio de Comodoro Rivadavia enfrenta así un segundo semestre marcado por una pregunta central:

¿cuántos comercios podrán seguir abiertos si el consumo no se recupera?

Fuentes consultadas

Observatorio de Economía – Facultad de Ciencias Económicas, UNPSJB: informes sobre actividad económica, poder adquisitivo y costo de vida en Comodoro Rivadavia y Chubut.

INDEC: indicadores nacionales utilizados como referencia para contextualizar la evolución de la actividad económica y el consumo.

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