ELECCIONES DE MEDIO TÉRMINO EN ESTADOS UNIDOS: TRUMP ANTE EL DESAFÍO DE PERDER EL CONGRESO
El costo de vida, la inmigración y el desgaste político ponen a prueba al presidente estadounidense. Los demócratas llegan con ventaja en las encuestas y buscan recuperar el control legislativo. Una derrota republicana podría cambiar la relación de fuerzas en Washington y condicionar los últimos dos años de gobierno de Donald Trump.
Por el Lic. en Ciencia Política Antonio Tony Gallardo
WASHINGTON | 2 DE NOVIEMBRE DE 2026

Estados Unidos se prepara para una jornada electoral que puede modificar el escenario político nacional. Este martes 3 de noviembre, millones de ciudadanos acudirán a las urnas para renovar el Congreso y expresar su evaluación sobre la gestión del presidente Donald Trump.
Aunque no se elige presidente, el resultado puede tener consecuencias profundas para la Casa Blanca. Lo que está en juego es el control de las dos cámaras legislativas: la Cámara de Representantes y el Senado.
La discusión electoral está atravesada por tres cuestiones centrales: el costo de vida, la política migratoria y el desgaste de la administración republicana. Pero detrás de estos temas aparece una pregunta mucho más importante: ¿puede Trump continuar gobernando con la misma capacidad política si pierde el control del Congreso?
La respuesta es que puede seguir siendo presidente, pero su margen de maniobra podría reducirse considerablemente.
El bolsillo de los estadounidenses, una preocupación que puede convertirse en castigo electoral
Uno de los principales problemas para la administración Trump es la percepción económica de la ciudadanía.
El costo de los alimentos, la vivienda, los servicios y los gastos cotidianos ocupa un lugar central en la preocupación de las familias estadounidenses.
Una encuesta de Reuters/Ipsos, realizada entre el 22 y el 26 de octubre y publicada el 26 de octubre de 2026, mostró que solamente el 20% de los estadounidenses aprobaba la gestión de Trump en materia de costo de vida. Su aprobación general se ubicaba en el 32%.
En intención de voto legislativa, el relevamiento registró una ventaja demócrata de nueve puntos entre los votantes probables: 53% frente al 44% republicano.
El dato es importante porque demuestra que la economía puede convertirse en un factor determinante para el comportamiento electoral.
En política existe una idea bastante sencilla: cuando la ciudadanía siente que su situación económica empeora, suele responsabilizar al gobierno de turno.
Trump llegó al poder con un discurso de recuperación económica, defensa de la industria nacional y protección de los trabajadores estadounidenses. Ahora deberá enfrentar el examen de las urnas.
La inmigración: una de las principales banderas de Trump, pero también un terreno de conflicto
El segundo gran tema es la inmigración.
Trump construyó su liderazgo político alrededor de la defensa de las fronteras, el endurecimiento de los controles migratorios y las deportaciones.
Para una parte de sus votantes, estas medidas representan el cumplimiento de una promesa electoral. Para otros sectores, generan preocupación por sus consecuencias humanitarias, sociales y económicas.
El problema político para Trump es que una política que le permitió construir identidad electoral también puede convertirse en un factor de rechazo.
La discusión ya no pasa solamente por quién controla la frontera, sino también por cómo se ejerce ese control, cuáles son sus costos y qué consecuencias tiene para la sociedad estadounidense.
En definitiva, la inmigración funciona como una de las grandes divisiones políticas de este proceso electoral.
¿Qué dicen las encuestas y quién puede ganar?
Los principales relevamientos muestran una ventaja demócrata en la intención de voto nacional.
El estudio de Reuters/Ipsos registró 53% para los demócratas y 44% para los republicanos entre los votantes probables. Por su parte, la encuesta NPR/PBS/Marist también mostró una diferencia favorable a los demócratas: 52% contra 44%.
Sin embargo, una encuesta nacional no determina por sí sola quién gana las bancas. En Estados Unidos, cada distrito y cada estado tienen su propia competencia electoral.
Las proyecciones de Polling Forecast, actualizadas el 2 de noviembre, estimaban una probabilidad del 91% de que los demócratas recuperaran la Cámara de Representantes y del 86% de que también alcanzaran el control del Senado.
Son modelos de probabilidad, no resultados oficiales. Además, el Senado presenta una competencia mucho más delicada y depende de algunas elecciones muy ajustadas.
Hay otro dato que merece atención: Associated Press informó que más de 43 millones de estadounidenses habían votado anticipadamente antes de la jornada electoral.
La participación será fundamental para determinar si la ventaja demócrata de las encuestas se transforma en una victoria concreta.

El Congreso estadounidense: 435 representantes y 100 senadores
Para entender la dimensión política de estas elecciones tenemos que explicar cómo funciona el Poder Legislativo.
El Congreso de Estados Unidos tiene dos cámaras:
Cámara de Representantes: 435 integrantes, elegidos por períodos de dos años. En estas elecciones se renuevan todas las bancas.
Senado: 100 integrantes, dos por cada estado. Sus mandatos duran seis años y se renueva aproximadamente un tercio cada dos años.
En esta elección se disputan 35 bancas del Senado: 33 correspondientes al calendario regular y dos elecciones especiales.
¿Por qué se vota a mitad del mandato presidencial?
Porque el presidente tiene cuatro años de mandato, mientras que los representantes son elegidos cada dos años. Esto permite que la ciudadanía pueda modificar la composición del Congreso sin esperar a la siguiente elección presidencial.
Es una forma de control político e institucional.
Los republicanos llegan a esta elección con mayorías muy ajustadas. En la Cámara de Representantes, los demócratas necesitan una ganancia neta de tres bancas para alcanzar la mayoría. En el Senado necesitan una ganancia neta de cuatro.
Por eso, una derrota republicana en cualquiera de las cámaras podría cambiar la relación de fuerzas entre el Ejecutivo y el Legislativo.
¿Qué pasa si Trump pierde la Cámara de Representantes?
Esta es una de las preguntas más importantes de estas elecciones.
Si los demócratas consiguen la mayoría de la Cámara de Representantes, podrán impulsar investigaciones sobre la administración Trump, convocar funcionarios, solicitar documentación y abrir audiencias legislativas.
También tendrán capacidad para bloquear o modificar iniciativas del presidente y proponer sus propios proyectos de ley.
Pero hay algo todavía más importante: la Cámara de Representantes tiene la facultad constitucional de iniciar un juicio político contra el presidente, conocido como impeachment.
Para aprobar los cargos necesita una mayoría simple. Con las 435 bancas ocupadas y todos los miembros votando, serían 218 votos.
Sin embargo, iniciar un juicio político no significa destituir a Trump.
El procedimiento pasa al Senado, donde se realiza el juicio y se necesita el voto favorable de dos tercios de los senadores presentes para condenarlo y removerlo del cargo. Si están presentes los 100 senadores, hacen falta 67 votos.
Por eso, una victoria demócrata en la Cámara no significa automáticamente el final de la presidencia de Trump.
Significa que la oposición obtiene una herramienta institucional muy poderosa para investigar y controlar al gobierno.
¿Y si los demócratas también ganan el Senado?
El escenario sería todavía más complejo para la Casa Blanca.
El Senado tiene una función central en la aprobación de nombramientos presidenciales, incluidos jueces federales, embajadores y altos funcionarios.
Si Trump pierde esa cámara, podría encontrar dificultades para conseguir la aprobación de sus candidatos.
Pero hay que aclarar algo: no pierde automáticamente a los jueces que ya fueron designados ni se queda sin gabinete.
Los funcionarios en ejercicio no son removidos simplemente porque cambie la mayoría legislativa. Los jueces federales confirmados conservan sus cargos conforme al régimen constitucional.
Lo que cambia es la capacidad de Trump para realizar nuevos nombramientos y conseguir acuerdos políticos.
Además, el Congreso puede condicionar la aprobación de presupuestos y controlar el funcionamiento de distintas áreas del gobierno.
En definitiva, perder las dos cámaras significaría para Trump enfrentar una oposición con mayor capacidad de fiscalización y bloqueo legislativo.
Una lectura desde la Ciencia Política: David Mayhew y los gobiernos divididos
Para comprender este escenario resulta interesante recuperar el trabajo del politólogo estadounidense David R. Mayhew, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Yale.
En su libro Divided We Govern: Party Control, Lawmaking and Investigations, 1946-2002, Mayhew analiza qué sucede cuando el presidente y el Congreso están controlados por fuerzas políticas diferentes.
Su investigación cuestiona una idea muy extendida: que un gobierno solamente puede funcionar cuando el mismo partido controla el Poder Ejecutivo y el Legislativo.
Mayhew demuestra que los gobiernos divididos no necesariamente dejan de producir leyes importantes. Sin embargo, pueden generar mayores conflictos políticos, investigaciones parlamentarias y tensiones entre los poderes.
Esta mirada resulta especialmente útil para analizar el caso Trump.
Si los demócratas recuperan el Congreso, no necesariamente paralizarán toda la administración, pero sí tendrán mayores herramientas para discutir, investigar, negociar y poner límites a las decisiones presidenciales.
La democracia no consiste solamente en elegir quién gobierna. También consiste en establecer mecanismos para controlar a quienes gobiernan.
Una elección que también empieza a mirar hacia 2028
Las elecciones de medio término tienen otra dimensión: funcionan como una señal para la próxima carrera presidencial.
Los resultados pueden fortalecer o debilitar el liderazgo de Trump dentro del Partido Republicano y modificar las estrategias de los demócratas de cara a 2028.
Una derrota importante podría generar cuestionamientos internos sobre el rumbo económico, la política migratoria y el estilo de conducción presidencial.
Por el contrario, si los republicanos conservan sus mayorías, Trump podría interpretar el resultado como una ratificación de su proyecto político.
Por eso, aunque no se elige presidente, estas elecciones tienen un significado mucho más amplio que la renovación de bancas.
La pregunta de fondo: ¿quién controla el poder en Estados Unidos?
Desde la Ciencia Política, lo que está en discusión es el equilibrio entre el liderazgo presidencial y los controles institucionales.
Trump llegó a la Casa Blanca con una identidad política muy marcada y una fuerte capacidad de confrontación. Pero el sistema estadounidense establece que el presidente no puede concentrar todas las decisiones.
El Congreso tiene facultades para legislar, controlar, investigar y, bajo determinadas condiciones constitucionales, iniciar un procedimiento de destitución.
La ciudadanía tiene ahora la posibilidad de modificar esa relación de fuerzas.
La elección del 3 de noviembre no define quién será el próximo presidente de Estados Unidos. Define cuánto poder legislativo tendrá Donald Trump para gobernar durante los últimos dos años de su mandato.
Y esa diferencia es fundamental.
Porque ganar la Presidencia significa acceder al Poder Ejecutivo, pero conservar el control del Congreso requiere algo más: sostener el respaldo político y electoral de la sociedad.
En definitiva, el verdadero examen de estas elecciones no será solamente cuántas bancas pierde o gana cada partido. Será comprobar hasta dónde llega el liderazgo de Trump cuando la ciudadanía tiene la posibilidad de ponerle un límite institucional.
El poder se conquista en las urnas, pero en una democracia también debe aceptar los controles que establecen sus instituciones.
1. Reuters – 2 de noviembre de 2026. Análisis sobre los seis factores que definirán las elecciones y el control del Congreso.
Reuters
2. Reuters/Ipsos – 26 de octubre de 2026. Encuesta sobre aprobación de Trump, economía e intención de voto.
Ipsos
3. NPR / PBS / Marist – 27 de octubre de 2026. Encuesta nacional sobre intención de voto y situación económica de las familias.
Polls, Analysis, Learning, and More
4. Associated Press – 30 de octubre de 2026. Información sobre el voto anticipado y la participación electoral.
AP News
5. Parlamento Europeo – Servicio de Investigación. Informe institucional sobre las elecciones legislativas estadounidenses de 2026.
EPRS Website
6. Senado de Estados Unidos. Explicación constitucional del procedimiento de juicio político.
Senado de EE. UU.
7. David R. Mayhew – Yale University Press. Divided We Govern: Party Control, Lawmaking and Investigations.
Department of Political Science+1





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