Del nivel educativo a las generaciones: cómo cambió la forma de estudiar al elector argentino
Actualizado: 23 sept
De la encuesta de 1983 a las nuevas herramientas para comprender al electorado rumbo a 2027
Por el Lic. en Ciencia Política Antonio Tony Gallardo

Durante décadas, las encuestas electorales buscaron responder una pregunta central: ¿quiénes son los electores y qué factores explican sus decisiones políticas?
Pero la manera de responder esa pregunta fue cambiando.
En la Argentina de 1983, durante la recuperación democrática, una variable como el nivel educativo podía ofrecer información muy significativa para interpretar las diferencias existentes dentro del electorado.
Hoy, en cambio, el análisis electoral incorpora nuevas dimensiones: edad, generación, nivel educativo, situación socioeconómica, territorio, consumo de medios, redes sociales y relación con las instituciones políticas.
No significa que la educación haya dejado de importar. Significa que ya no alcanza por sí sola para comprender la complejidad del elector contemporáneo.
De Alfonsín y Luder a las generaciones
Un ejemplo histórico permite observar el cambio.
En una encuesta realizada en 1983 por A&C, difundida por la revista Gente, se entrevistaron aproximadamente 6.000 personas de distintos estratos sociales.
El estudio cruzaba la intención de voto entre Raúl Alfonsín e Ítalo Luder con el nivel educativo. Tomando como referencia solamente a Raúl Alfonsín e Ítalo Luder, de los demás candidatos, encuestados
Los datos que mencionas muestran:
Nivel educativo | Alfonsín | Luder |
Universitario | 47% | 23% |
Secundario completo | 50% | 21% |
Secundario inicial | 41% | 38% |
Primario | 34% | 44% |
Ninguno | 18% | 54% |
El patrón resulta llamativo: la diferencia entre ambos candidatos se modificaba considerablemente según el nivel educativo.
La elección real del 30 de octubre de 1983 terminó con el triunfo de Alfonsín, que obtuvo 47,96% de los votos frente al 38,47% de Luder.
La educación, por lo tanto, funcionaba como una importante variable de segmentación.
Pero el elector argentino de 2027 vive en un ecosistema completamente diferente.

La nueva pregunta: ¿qué generación es el elector?
Esta cuestión aparece vinculada con los estudios de comunicación política y segmentación electoral que, según el aporte del Lic. en Ciencia Política y magíster en Comunicación Política Electoral Ariel Jaime Ávalos, nos permite observar al electorado desde otra perspectiva: cada generación mantiene una relación diferente con la política, los medios, el Estado y las redes sociales.
La categoría generacional no debe entenderse como una sentencia:
“Todos los Millennials votan igual”.
Eso sería metodológicamente incorrecto.
La generación es una variable de análisis, no una explicación automática del voto.
La experiencia histórica compartida puede influir en la manera en que distintos grupos interpretan la política, pero dentro de cada generación existen diferencias importantes de educación, ingresos, territorio, género, ocupación e identificación política.
El propio Pew Research Center advierte que los límites generacionales no son una ciencia exacta y que deben utilizarse principalmente como herramientas analíticas.
Seis generaciones, seis experiencias políticas
Podemos ordenar el análisis contemporáneo de esta manera:
Generación Silenciosa
1928–1945
Su experiencia política está vinculada con instituciones tradicionales, radio, prensa escrita, televisión y una fuerte presencia del Estado y las organizaciones sociales tradicionales.
Baby Boomers
1946–1964
Estado + televisión + partidos políticos + sindicatos + instituciones.
La televisión adquirió durante su juventud un papel central en la construcción de la conversación pública.
Generación X
1965–1980
Televisión + radio + diarios + transición hacia Internet.
Es una generación especialmente interesante porque experimentó directamente el pasaje entre dos ecosistemas comunicacionales: el analógico y el digital.
Millennials
1981–1996
Internet + redes sociales + globalización + crisis económicas + nuevas formas de participación política.
El Pew Research Center ha documentado diferencias generacionales en las formas de informarse políticamente. En una investigación sobre consumo de noticias, los Millennials mostraban una utilización mucho mayor de Facebook para informarse sobre política que Boomers y Gen X.
Generación Z
1997–2012
TikTok + Instagram + YouTube + influencers + comunicación política digital.
Es importante, sin embargo, no reducir a esta generación a las redes sociales. También es una generación atravesada por transformaciones económicas, educativas y sociales.
Investigaciones de Pew encontraron similitudes importantes entre Gen Z y Millennials en determinadas actitudes políticas, aunque también diferencias respecto de las generaciones mayores.
Generación Alfa
2013 en adelante
Inteligencia artificial + algoritmos + plataformas digitales + nuevas formas de socialización y aprendizaje.
Para las elecciones presidenciales de 2027, gran parte de esta generación todavía no tendrá edad para votar. Por eso es más útil estudiarla como generación futura, no como segmento electoral actual.

Durán Barba y una segunda dimensión: la solidez del voto
Pero estudiar generaciones no alcanza.
Aquí aparece otro concepto interesante dentro de la literatura de consultoría política: la solidez del voto.
Jaime Durán Barba y Santiago Nieto desarrollaron una clasificación que diferencia entre:
electores duros, blandos, posibles, difíciles e imposibles.
Una investigación académica de la Universidad Católica Argentina reproduce esta clasificación y señala que estos grupos pueden cruzarse con variables sociodemográficas para identificar diferentes segmentos del electorado.
La lógica es sencilla. No todos los electores tienen el mismo grado de decisión.
Hay personas con una adhesión muy estable hacia un candidato o espacio político.
Hay otras que manifiestan una preferencia pero podrían cambiarla.
Y también existen electores que inicialmente no eligen a un candidato pero presentan determinadas condiciones que los hacen potencialmente permeables a modificar su decisión.
En 2019, La Nación explicó públicamente esta metodología a partir de declaraciones del propio Durán Barba, quien distinguió entre votos duros, difíciles, imposibles y posibles y sostuvo que las campañas debían estudiar los “mundos específicos” de los votantes.
El elector poco politizado
Aquí aparece uno de los puntos más interesantes del planteo de Durán Barba.
Según la referencia bibliográfica atribuida a Durán Barba (2011, p. 101), los electores menos politizados pueden presentar mayor movilidad electoral porque no están tan condicionados por estructuras ideológicas o identidades políticas consolidadas. Esta formulación también aparece reproducida en trabajos académicos que analizan su metodología de segmentación.
Pero hay que hacer una distinción fundamental.
Poco informado no significa poco inteligente. Tampoco significa que una persona sea políticamente irrelevante.
Puede significar simplemente que la política ocupa un lugar secundario dentro de sus preocupaciones cotidianas.
Para algunos ciudadanos la política es una actividad cotidiana.
Para otros aparece solamente cuando:
aumenta la inflación;
pierden el trabajo;
necesitan acceder a un servicio;
cambia una jubilación;
aparece un problema de seguridad;
llega una elección.
Y justamente ahí aparece el concepto de elector fluctuante.
La verdadera transformación: de una variable a múltiples variables
Si comparamos 1983 con 2027, podemos observar una transformación metodológica.
1983
Nivel educativo
↓
Estrato social
↓
Preferencia electoral
2027
Generación
Nivel educativo
Situación económica
Territorio
Medios de información
Redes sociales
Identificación política
Solidez del voto
↓
Comportamiento electoral
La diferencia es enorme.
La encuesta contemporánea ya no debería limitarse a preguntar:
“¿A quién votaría?”
También debería preguntar:
“¿Qué tan seguro está de su voto?”
“¿Dónde se informa?”
“¿Qué tema considera prioritario?”
“¿Qué generación integra?”
“¿Qué nivel educativo tiene?”
“¿Cómo evalúa su situación económica?”
“¿Qué relación tiene con el Estado?”
La comunicación también cambió
La Universidad Austral ha señalado recientemente que la comunicación política enfrenta un escenario de fragmentación de audiencias y que los estrategas necesitan combinar comunicación analógica, territorial y digital para llegar a ciudadanos de distintas generaciones y con fuentes de información diferentes.
Esto es fundamental.
Un mismo mensaje político puede circular por:
televisión → radio → portal web → Facebook → Instagram → YouTube → TikTok → WhatsApp.
Pero la persona que recibe ese mensaje no necesariamente lo interpreta de la misma manera.
Por eso, el medio también se convierte en una variable política.
De Alfonsín a 2027: el elector dejó de ser una fotografía
La comparación histórica permite plantear una hipótesis.
En 1983, el nivel educativo podía ayudarnos a comprender una parte importante de las diferencias existentes dentro del electorado.
En 2027, necesitamos una fotografía mucho más compleja.
El elector ya no es solamente:
joven o adulto, universitario o primario, trabajador o empresario.
También es:
Boomer, Gen X, Millennial o Gen Z; usuario de televisión, radio, Instagram, YouTube o TikTok; elector duro, blando, posible, difícil o imposible.
Y esas categorías pueden cruzarse.
Por ejemplo:
Millennial + universitario + trabajador independiente + usuario intensivo de YouTube + elector blando.
O:
Boomer + secundario completo + jubilado + televisión/radio + elector duro.
La utilidad de la metodología está justamente en cruzar las variables, no en reemplazar una por otra.
¿Qué deberíamos medir rumbo a 2027?
Una encuesta contemporánea podría construir una verdadera matriz del elector argentino:
1. Identificación generacional
Silenciosa / Boomer / X / Millennial / Z.
2. Nivel educativo
Primario / secundario / terciario / universitario.
3. Situación económica
Percepción de ingresos, empleo y expectativas.
4. Territorio
AMBA / grandes ciudades / ciudades intermedias / interior / regiones.
5. Consumo informativo
TV / radio / diarios / portales / Facebook / Instagram / YouTube / TikTok / WhatsApp.
6. Interés político
Alto / medio / bajo.
7. Solidez de la decisión
Duro / blando / posible / difícil / imposible.
8. Problema prioritario
Economía / empleo / seguridad / salud / educación / jubilaciones / corrupción / infraestructura, entre otros.
Con esta matriz podemos dejar de mirar solamente “quién gana una encuesta” y comenzar a estudiar cómo está compuesto el electorado.
La política ya no se mide solamente por edad
Y esta es quizás la conclusión más importante.
La generación no reemplazó al nivel educativo.
Lo que ocurrió es que el electorado se volvió multidimensional.
La educación sigue explicando diferencias.
La edad sigue explicando diferencias.
El territorio sigue explicando diferencias.
La situación económica sigue explicando diferencias.
Pero ahora debemos incorporar una nueva dimensión:
¿Qué experiencia generacional tiene el ciudadano y dentro de qué ecosistema comunicacional construye su percepción política?
El desafío de cara a 2027 no será solamente saber qué porcentaje tiene cada candidato.
El desafío politológico será entender quiénes componen esos porcentajes.
Porque detrás de un 40%, un 30% o un 20% no existe un elector único.
Existen generaciones, experiencias, intereses, identidades, territorios, niveles educativos y diferentes grados de decisión.
Y ahí está la verdadera transformación de las encuestas:
En 1983 buscábamos conocer al elector.
En 2027 necesitamos comprender sus múltiples dimensiones.
Esto es Momento Político: acá no solo leemos los números de una encuesta; analizamos qué hay detrás de esos números.
Por el Lic. en Ciencia Política Antonio Tony Gallardo





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