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Universidad pública y gratuita: ¿cómo queda Argentina frente al mundo?

29 ago
7 min de lectura

Argentina frente a Brasil, Uruguay, Chile, México, Colombia, Alemania, Finlandia, Dinamarca, Noruega y Suecia

Por Lic. en Ciencia Politica Tony Antonio Gallardo

– Momento Político

La discusión sobre la universidad pública argentina suele quedar atrapada en una falsa disyuntiva: “universidad gratuita” contra “universidad paga”.

Pero cuando se observa lo que ocurre en otros países, la realidad es mucho más compleja.

Existen países donde la universidad pública es gratuita; otros cobran aranceles muy bajos; otros aplican gratuidad solamente para determinados estudiantes; y otros tienen aranceles elevados pero compensan mediante becas y créditos.

Por eso, la pregunta no debería ser solamente:

¿Cuánto paga el estudiante?

También deberíamos preguntar:

¿Cuánto aporta el Estado? ¿Quién puede acceder? ¿Quién logra graduarse? ¿Qué calidad tiene la formación? ¿Y cuánto termina pagando la sociedad a través de los impuestos?

Argentina: universidad pública gratuita

Argentina tiene uno de los modelos más abiertos de acceso a la universidad pública de América Latina.

Las universidades nacionales mantienen un sistema de gratuidad para las carreras de grado, aunque esto no significa que estudiar sea completamente gratuito para una familia.

Un estudiante puede no pagar matrícula y, sin embargo, tener gastos de:

  • transporte;

  • alimentación;

  • vivienda;

  • libros;

  • computadora;

  • conectividad;

  • materiales;

  • tiempo dedicado al estudio.

La gratuidad universitaria argentina, por lo tanto, debe entenderse principalmente como ausencia de arancel de matrícula, y no como ausencia absoluta de costos.

Este modelo tiene una enorme importancia social: permite que una persona pueda acceder a una carrera universitaria sin tener que pagar una cuota mensual como condición para ingresar.

Uruguay: uno de los modelos más parecidos

Uruguay tiene una fuerte tradición de universidad pública gratuita.

La Universidad de la República constituye el principal referente del sistema público y mantiene una política de acceso sin aranceles de matrícula para sus estudiantes.

Esto convierte a Argentina y Uruguay en dos de los ejemplos más claros de universidad pública gratuita en América Latina.

Pero existe una diferencia importante:

Gratuidad no significa igualdad automática.

Una persona de bajos ingresos puede tener derecho a estudiar gratuitamente, pero enfrentar enormes dificultades para pagar alquiler, transporte, alimentación o materiales.

Por eso, las políticas de becas y apoyo económico resultan fundamentales.

Brasil: universidad pública gratuita, pero acceso más competitivo

Brasil también posee universidades públicas gratuitas.

Las universidades federales y estaduales representan uno de los principales pilares de la educación superior brasileña.

Pero el modelo brasileño tiene una característica diferente al argentino:

El acceso a muchas de las universidades públicas más prestigiosas es altamente competitivo.

Esto significa que la universidad puede ser gratuita para quien ingresa, pero ingresar no necesariamente es sencillo.

Brasil demuestra una cuestión fundamental:

la gratuidad y el acceso universal no son exactamente lo mismo.

Se puede tener universidad gratuita y, al mismo tiempo, fuertes barreras de ingreso.

Chile: gratuidad, pero focalizada

Chile representa un modelo completamente diferente.

El país desarrolló históricamente un sistema universitario con una importante participación privada y con aranceles elevados en comparación con Argentina.

Pero desde 2016 comenzó a implementarse una política de gratuidad para determinados estudiantes.

Por lo tanto:

Chile no tiene una universidad gratuita universal como Argentina.

La gratuidad depende de determinados requisitos y del tipo de institución y estudiante.

UNESCO señala que Chile amplió el acceso a la educación terciaria de manera extraordinaria durante las últimas décadas y que recientemente ha ampliado programas de educación gratuita, aunque dentro de un modelo diferente al argentino.

Colombia: avance hacia la gratuidad pública

Colombia también avanzó durante los últimos años hacia políticas de gratuidad en instituciones públicas, especialmente dirigidas a determinados sectores sociales.

Pero nuevamente encontramos una diferencia:

La gratuidad colombiana no equivale automáticamente al modelo argentino de universidad pública sin aranceles generales.

La política colombiana busca principalmente reducir las barreras económicas para sectores de menores ingresos.

Esto plantea dos modelos diferentes:

Argentina: gratuidad universitaria pública de carácter general.

Colombia: mayor utilización de mecanismos de gratuidad y subsidios orientados a determinados estudiantes.

México: universidades públicas de bajo costo

México posee una extensa red de universidades públicas.

Instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México tienen un sistema de costos de inscripción muy bajos en comparación con universidades privadas.

Sin embargo, no es correcto afirmar que todo el sistema universitario mexicano sea idéntico al argentino.

Existen diferencias entre instituciones, carreras y modalidades.

Por eso México debe ubicarse en una categoría de:

“educación pública de muy bajo costo”, más que “gratuidad universal”.

Alemania: universidad pública con costos muy bajos

Alemania demuestra que existe una tercera alternativa entre la universidad argentina y el modelo universitario estadounidense.

En buena parte de las universidades públicas alemanas no existe una matrícula general elevada para las carreras de grado.

La OCDE ubica a Alemania dentro del grupo de países con aranceles públicos relativamente bajos. En términos generales, las universidades públicas alemanas pueden cobrar tasas administrativas, pero no funcionan con el mismo esquema de aranceles elevados de otros países.

Es decir:

Argentina: gratuidad.

Alemania: muy bajo costo.

Ambos modelos dependen fuertemente del financiamiento público.

Finlandia: universidad sin matrícula para determinados estudiantes

Finlandia también posee un modelo de fuerte financiamiento público.

La OCDE ubica a Finlandia entre los países que no cobran matrícula a estudiantes nacionales y de la UE/EEE en la educación superior pública.

Pero los estudiantes provenientes de determinados países fuera de la UE/EEE pueden pagar matrícula, especialmente en determinados programas.

Esto demuestra algo que muchas veces se pierde en el debate argentino:

“Universidad gratuita” puede significar “gratuita para determinados ciudadanos”.

No necesariamente significa gratuita para cualquier persona del mundo.

Dinamarca

Dinamarca tiene uno de los sistemas de educación superior más financiados públicamente.

Los estudiantes nacionales y de la UE/EEE pueden acceder a universidades públicas sin pagar matrícula.

Además, el Estado ofrece importantes mecanismos de apoyo económico.

La OCDE clasifica a Dinamarca dentro de los sistemas caracterizados por baja o nula matrícula y elevado apoyo financiero a los estudiantes.

Esto genera una diferencia fundamental con Argentina:

No solamente se financia la universidad.

También existe una fuerte política de apoyo económico al estudiante.

Noruega

Noruega es otro de los grandes ejemplos internacionales.

Las instituciones públicas mantienen un sistema de educación superior con ausencia de matrícula para determinados grupos, especialmente estudiantes nacionales y de la UE/EEE.

Sin embargo, tampoco significa que estudiar sea gratis.

El estudiante tiene que afrontar:

  • alojamiento;

  • comida;

  • transporte;

  • materiales;

  • gastos personales.

Y para determinados estudiantes internacionales existen aranceles.

La OCDE destaca a Noruega como uno de los países con mayor financiamiento público por estudiante en educación terciaria.

Suecia

Suecia también mantiene un sistema de educación superior sin matrícula para estudiantes nacionales y de la UE/EEE.

Pero los estudiantes provenientes de fuera de esos espacios pueden pagar aranceles.

Nuevamente aparece la misma característica:

Universidad financiada públicamente, pero con diferentes reglas según el origen del estudiante.

LOS 10 PAÍSES COMPARADOS

País

Universidad pública

Modelo

🇦🇷 Argentina

🟢 Gratuita

Gratuidad general en grado público

🇺🇾 Uruguay

🟢 Gratuita

Universidad pública sin matrícula

🇧🇷 Brasil

🟢 Gratuita

Pública, con fuerte competencia de ingreso

🇨🇱 Chile

🟡 Parcial

Gratuidad focalizada

🇨🇴 Colombia

🟡 Parcial

Gratuidad/subsidios según políticas y estudiantes

🇲🇽 México

🟡 Muy bajo costo

Varía según institución

🇩🇪 Alemania

🟢/🟡

Generalmente sin matrícula o con costos muy bajos

🇫🇮 Finlandia

🟢

Sin matrícula para nacionales/UE-EEE

🇩🇰 Dinamarca

🟢

Sin matrícula para nacionales/UE-EEE

🇳🇴 Noruega

🟢

Sin matrícula para nacionales/UE-EEE en públicas

La OCDE identifica distintos modelos de financiamiento: desde sistemas de cero o muy baja matrícula con fuerte apoyo estatal, hasta sistemas de aranceles elevados acompañados por becas y créditos.

¿CUÁNTO LE CUESTA AL ESTADO?

Acá aparece una cuestión central.

Cuando decimos:

“La universidad es gratuita”

en realidad estamos diciendo:

“El estudiante no paga directamente el costo completo de la universidad”.

Pero alguien debe financiarla.

En los sistemas públicos, una parte importante del costo se cubre mediante impuestos y presupuesto estatal.

La OCDE estima que el gasto público promedio por estudiante terciario alcanza aproximadamente USD 15.102 anuales entre los países de la organización, incluyendo investigación y desarrollo.

Noruega, Dinamarca, Suecia y Luxemburgo se encuentran entre los países que superan ampliamente ese promedio. En cambio, Chile y México se encuentran por debajo de USD 5.000 por estudiante en gasto gubernamental terciario según este indicador.

Por eso, comparar únicamente si una universidad cobra o no cobra matrícula puede resultar engañoso.

Hay que mirar cuánto invierte el Estado por estudiante.


Este es probablemente el punto más importante para Argentina.

Podemos tener:

universidad gratuita + acceso abierto

pero si una gran cantidad de estudiantes abandona antes de graduarse, el sistema no necesariamente está logrando su objetivo de movilidad social.

UNESCO advierte precisamente que la gratuidad por sí sola no elimina las desigualdades. El diseño de las políticas, la capacidad del sistema y las condiciones económicas de los estudiantes también son determinantes.

Por eso hay que mirar cuatro indicadores:

1. Acceso

¿Quién puede entrar?

2. Permanencia

¿Quién puede mantenerse estudiando?

3. Graduación

¿Quién consigue terminar?

4. Calidad

¿Qué conocimientos y capacidades obtiene el graduado?

EL MODELO ARGENTINO: SU GRAN FORTALEZA Y SU GRAN DEBATE

La principal fortaleza argentina es evidente:

El dinero no debería ser una barrera directa para ingresar a una universidad pública.

Eso constituye una herramienta de movilidad social.

Pero también aparece un desafío:

¿Cómo garantizar que la gratuidad se transforme efectivamente en graduación y mejores oportunidades laborales?

Porque una universidad gratuita puede ser socialmente progresiva.

Pero una universidad gratuita donde los estudiantes más pobres tienen mayores dificultades para terminar también puede reproducir desigualdades.

Por eso, defender la universidad pública no debería significar solamente defender la gratuidad.

También significa defender:

calidad + permanencia + becas + investigación + infraestructura + formación docente + graduación.


Desde la Ciencia Política, la discusión puede plantearse de una manera sencilla.

La universidad pública es una política de redistribución de oportunidades.

El Estado recauda impuestos y utiliza una parte de esos recursos para financiar instituciones universitarias.

La pregunta política no es solamente:

“¿Universidad gratuita o arancelada?”

La pregunta más profunda es:

“¿Quién paga, quién accede, quién se gradúa y quién se beneficia?”

Argentina eligió históricamente un modelo donde el Estado asume una parte muy importante del costo de la educación universitaria pública.

Los países nórdicos también tienen un fuerte financiamiento público, pero lo combinan con sistemas de apoyo económico mucho más amplios.

Chile avanzó hacia una gratuidad focalizada.

Alemania utiliza un sistema de costos universitarios muy bajos.

Brasil tiene universidades públicas gratuitas, pero con fuertes mecanismos de selección.

Por eso no existe un único modelo internacional.

Lo que sí existe es una conclusión:

La gratuidad universitaria es una herramienta de igualdad, pero necesita estar acompañada por calidad, permanencia y graduación.

Porque una universidad pública no solamente debe abrir sus puertas.

También debe lograr que quienes entran puedan quedarse, aprender y recibirse.

Ese es el verdadero desafío de la universidad pública argentina.


Fuentes

UNESCO – Global Education Monitoring Report 2026: acceso y equidad en educación superior.

OCDE – Education at a Glance 2025: financiamiento de la educación terciaria, matrícula, apoyo estatal y gasto por estudiante.

OCDE – Education at a Glance 2025: indicadores internacionales sobre estructura, financiamiento y desempeño de los sistemas educativos.

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