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Vaca Muerta y Entre Rios, la arena silícea que cruza el país: ¿Por que Chubut no forma parte de este negocio millonario?

15 oct
10 min de lectura

El geólogo Óscar Olima explicó en Momento Político por qué las arenas silíceas son fundamentales para extraer petróleo y gas no convencional. Chubut cuenta con recursos técnicamente aptos, pero el procesamiento, la logística, los costos y las decisiones políticas son factores centrales para determinar su competitividad.


Por el Lic. en Ciencia Política Antonio “Tony” Gallardo

La discusión sobre Vaca Muerta suele concentrarse en la producción de petróleo, las inversiones, las exportaciones y los dólares que ingresan al país. Sin embargo, detrás de cada pozo existe una cadena productiva que muchas veces pasa inadvertida: la provisión de arena silícea, un insumo indispensable para la fractura hidráulica.

¿Por qué una parte importante de esa arena llega desde Entre Ríos hasta Neuquén? ¿Qué características la hacen adecuada para la actividad? ¿Por qué Chubut, una provincia con tradición hidrocarburífera y recursos propios, no logra ocupar un lugar mayor en este mercado?

Para responder estas preguntas, en los estudios de FM Cielo, en el programa Momento Político, conversamos con el geólogo Óscar Olima, especialista que participó en estudios y equipos de trabajo vinculados con la evaluación de estos recursos.

Su explicación permite comprender que el problema no se reduce a tener arena disponible. También hay que analizar su calidad, el acondicionamiento industrial, el transporte, las regulaciones y las condiciones económicas que determinan qué proveedor puede abastecer a las operadoras.

¿Para qué sirve la arena en Vaca Muerta?

Para entender el negocio, primero hay que comprender la técnica.

En los yacimientos convencionales, el petróleo y el gas pueden desplazarse a través de rocas con determinadas condiciones de porosidad y permeabilidad. En los reservorios no convencionales, como los explotados mediante la formación Vaca Muerta, los hidrocarburos se encuentran alojados en rocas de muy baja permeabilidad.

La fractura hidráulica, conocida como fracking, consiste en inyectar un fluido a alta presión para generar pequeñas fracturas en la roca y facilitar la circulación de los hidrocarburos hacia el pozo.

Pero existe un problema: cuando disminuye la presión, esas fracturas pueden cerrarse.

Allí aparece la función de la arena silícea, que actúa como agente de sostén y ayuda a mantener abiertas las fracturas para permitir el flujo de petróleo y gas.

Durante la entrevista, Olima explicó que dos características son especialmente importantes para seleccionar este material: la distribución del tamaño de los granos —conocida como selección granulométrica— y su redondez. También resulta fundamental la resistencia mecánica, que permite soportar las presiones sin que los granos se rompan excesivamente.

En otras palabras, no alcanza con encontrar arena en el territorio. Debe reunir condiciones técnicas específicas para que pueda utilizarse en la industria.

Entre Ríos y Chubut: dos orígenes, una misma oportunidad

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la comparación entre las arenas de Entre Ríos y las disponibles en Chubut.

Según explicó Olima, las arenas entrerrianas tienen origen fluvial, mientras que determinados depósitos chubutenses considerados para esta actividad son de origen marino. Esas diferencias geológicas influyen en la forma, la selección y las propiedades de los granos.

El especialista destacó que las arenas de Entre Ríos presentan características técnicas favorables, especialmente por su selección. En cuanto a Chubut, señaló que existen depósitos con una elevada proporción de sílice y características competitivas para la actividad.

La conclusión de su exposición es relevante: Chubut cuenta con recursos que pueden ser aptos para el fracking, pero la competitividad comercial depende de evaluar cada yacimiento, su calidad y el costo de llevar el producto hasta el pozo.

No se trata de afirmar que todas las arenas son iguales ni de que una provincia pueda reemplazar automáticamente a la otra. La industria necesita ensayos, especificaciones técnicas y una provisión estable que responda a los requerimientos de las operadoras.

El propio Ministerio de Economía de la Nación, en su informe Mesopotamia: fortaleciendo el potencial logístico, identifica yacimientos proveedores de arena silícea en Entre Ríos y también señala que YPF utiliza arena proveniente de Chubut. El documento describe, además, los procesos de selección, lavado y secado necesarios para acondicionar el material antes de su utilización. Esta referencia confirma que Chubut ya forma parte de la cadena de abastecimiento, aunque eso no significa que tenga la misma participación que los proveedores entrerrianos.

Un pozo puede demandar hasta 15.000 toneladas de arena

Durante la conversación, Olima aportó un dato que permite dimensionar la escala económica de esta actividad.

Según indicó, el consumo puede ubicarse aproximadamente entre 11.000 y 15.000 toneladas de arena por pozo, dependiendo de las características de la operación y de la cantidad de etapas de fractura.

Estamos hablando de miles de toneladas para una sola perforación. Cuando esa demanda se multiplica por los pozos que requiere el desarrollo de Vaca Muerta, la provisión de arena se convierte en una actividad de gran volumen.

Esto explica por qué el negocio no termina en la cantera. Incluye extracción, acondicionamiento, almacenamiento, transporte, distribución y entrega en el lugar donde se realizan las fracturas.

Cada una de esas etapas genera costos y oportunidades para empresas, trabajadores y proveedores de servicios.

Por eso, la pregunta que debemos hacernos desde Chubut no es solamente cuánto recurso tenemos, sino qué capacidad productiva podemos desarrollar para participar de una cadena industrial que necesita abastecimiento permanente.

El transporte: una variable que puede cambiar el negocio

Uno de los aspectos más importantes de la entrevista fue el peso de la logística.

La arena de Entre Ríos debe recorrer una distancia considerable hasta llegar a la cuenca neuquina. Ese traslado requiere infraestructura y una organización capaz de garantizar que el material llegue en tiempo y forma.

Olima señaló que el costo no depende únicamente de los kilómetros recorridos. También importa el medio de transporte utilizado, la infraestructura disponible y el traslado final desde los centros de procesamiento hasta cada pozo.

En ese sentido, planteó la necesidad de evaluar distintas alternativas: una red caminera adecuada, el transporte ferroviario y, en determinados contextos, sistemas de conducción mediante ductos diseñados específicamente para trasladar arena.

El informe del Ministerio de Economía sobre la cadena logística de la arena para fracking también analiza la articulación entre ferrocarril, camiones y transporte fluvial como alternativas para movilizar este recurso.

¿Qué significa esto para Chubut?

Que la cercanía geográfica puede representar una ventaja, pero no garantiza por sí sola un menor costo final. Para determinar si una arena chubutense resulta más competitiva, es necesario comparar el costo de extracción, procesamiento, transporte y entrega en el pozo, utilizando condiciones equivalentes.

Una cantera puede tener un recurso de buena calidad y, aun así, enfrentar dificultades si carece de instalaciones de procesamiento, accesos adecuados o contratos de abastecimiento.

La competitividad no se define únicamente debajo de la tierra: también se construye con infraestructura, planificación y organización productiva.

¿Por qué se elige la arena de Entre Ríos?

Esta es, probablemente, la pregunta central del debate.

Durante la entrevista, Olima explicó que las decisiones de las operadoras responden a múltiples factores. Entre ellos mencionó la calidad del material, la continuidad del suministro, los costos logísticos, las condiciones regulatorias y la posibilidad de establecer contratos de largo plazo.

La industria no puede detener una operación porque su proveedor se quedó sin capacidad para entregar arena. Por eso, la seguridad del abastecimiento es tan importante como el precio.

El geólogo también señaló que, en el caso de Chubut, deben evaluarse las condiciones normativas aplicables a estos recursos y las alternativas para facilitar su aprovechamiento industrial.

Aquí aparece una dimensión que excede la geología. La posibilidad de transformar un recurso natural en una actividad económica depende también de las reglas que organizan el mercado, de la infraestructura y de la coordinación entre el Estado y el sector privado.

No sería correcto afirmar, sin una comparación integral de costos y contratos, que las operadoras eligen Entre Ríos exclusivamente por una decisión política o que Chubut está excluido del negocio. Para comprender las decisiones de compra se necesitan datos verificables sobre precios, calidad, volúmenes, contratos y costos de entrega.

Sin embargo, sí corresponde plantear una pregunta pública: ¿qué condiciones necesita Chubut para ampliar su participación en el abastecimiento de arena para los hidrocarburos no convencionales?

La mirada desde la Ciencia Política: los recursos no se convierten solos en desarrollo

El caso de la arena silícea permite introducir una reflexión desde la Ciencia Política y la economía institucional.

El economista y politólogo Douglass C. North, Premio Nobel de Economía de 1993, estudió cómo las instituciones, las reglas y su cumplimiento influyen en el desempeño económico. En su conferencia Nobel, explicó que las instituciones y la tecnología inciden en los costos de producción y de transacción.

Aplicado a este caso, el planteo ayuda a entender que disponer de un recurso natural no garantiza que una provincia capture todos sus beneficios económicos.

Para transformar una reserva mineral en una actividad productiva sostenida hacen falta reglas claras, información confiable, inversiones, infraestructura, capacidad industrial y acuerdos que permitan sostener el abastecimiento.

Desde esta perspectiva, el desafío de Chubut puede analizarse en tres dimensiones:

1. La dimensión económica. Determinar si el costo de extraer, procesar y transportar la arena chubutense permite competir con otros proveedores. Esto requiere estudios comparativos actualizados y transparentes.

2. La dimensión institucional. Revisar las condiciones regulatorias aplicables, los procedimientos de autorización, los controles y la previsibilidad necesaria para que las inversiones puedan desarrollarse dentro de la ley.

3. La dimensión social. Evaluar cuántos empleos directos e indirectos podría generar la actividad, qué empresas locales podrían incorporarse a la cadena y qué mecanismos permitirían distribuir los beneficios en el territorio.

La cuestión política, entonces, no consiste simplemente en reclamar que se utilice arena de Chubut. Consiste en establecer si existen condiciones concretas para desarrollar una actividad competitiva, ambientalmente responsable y capaz de generar valor agregado provincial.

¿Puede Chubut generar más empleo a partir de sus arenas?

Durante la entrevista, Olima remarcó que la provisión de este insumo representa una oportunidad de ingresos para los proveedores, las empresas y las provincias involucradas.

El desarrollo de una cadena local podría generar demanda de trabajadores, transporte, servicios industriales, mantenimiento, instalaciones de procesamiento y otras actividades vinculadas.

Pero hay una diferencia entre identificar una oportunidad y demostrar que existe un negocio viable.

Para avanzar, sería necesario conocer la capacidad de producción de los yacimientos, los volúmenes que pueden suministrarse de manera sostenida, la inversión requerida, los costos por tonelada y las condiciones de compra de las operadoras.

También sería importante determinar qué proporción de la actividad podría quedar en manos de empresas y trabajadores de Chubut.

La pregunta de fondo es cuánto valor agregado puede permanecer en la provincia, en lugar de limitarse a extraer y vender una materia prima.

Ese análisis debería incluir a los organismos provinciales competentes, las empresas, las universidades y los centros técnicos, de manera que las decisiones se apoyen en información verificable y no solamente en expectativas.

Ambiente y aceptación social: producir con controles

La entrevista también abordó los posibles impactos ambientales de la extracción de arena.

Olima explicó que se trata de una actividad extractiva a cielo abierto y sostuvo que debe desarrollarse bajo las normas ambientales correspondientes, con controles efectivos y atención a la aceptación social.

Es importante distinguir dos cuestiones: el cumplimiento de las exigencias ambientales de la cantera y los impactos asociados a las operaciones posteriores en las que se utiliza la arena. Son etapas diferentes y requieren evaluaciones específicas.

En el caso de nuevos proyectos, la discusión debería incluir la evaluación ambiental que corresponda, la protección de los recursos naturales, el uso del agua cuando resulte pertinente, la gestión de residuos, el tránsito pesado y los mecanismos de fiscalización.

La generación de empleo no elimina la necesidad de controles, del mismo modo que la protección ambiental no exige descartar de antemano toda actividad productiva.

El desafío es establecer condiciones que permitan evaluar los costos y beneficios de cada proyecto, garantizar el cumplimiento de la normativa y ofrecer información pública a las comunidades involucradas.

Una discusión que también alcanza a la Cuenca del Golfo San Jorge

La conversación con Olima adquiere una relevancia particular para una provincia históricamente vinculada con la producción de hidrocarburos.

Chubut conoce la actividad petrolera, sus cadenas de proveedores, sus ciclos de expansión y sus períodos de contracción. Esa experiencia puede servir para analizar nuevas oportunidades productivas, siempre que las decisiones se apoyen en estudios técnicos y económicos concretos.

El geólogo recordó, además, que la fractura hidráulica no es una técnica nueva: existe desde mediados del siglo XX. Lo que cambió de manera significativa en las últimas décadas fue su desarrollo a gran escala para explotar reservorios no convencionales.

En ese escenario, la arena dejó de ser un insumo secundario para convertirse en una pieza estratégica de la cadena de abastecimiento.

Para Chubut, esto abre un interrogante que merece un debate público serio: ¿puede la provincia ampliar su participación como proveedora de insumos para la industria hidrocarburífera y generar nuevas actividades económicas alrededor de sus recursos?

Responderlo requiere mucho más que identificar yacimientos. Hace falta estudiar el mercado, conocer las necesidades de las operadoras y establecer si la inversión en procesamiento e infraestructura resulta económicamente sostenible.

Conclusión: tener el recurso es el comienzo, no el final

La entrevista con el geólogo Óscar Olima deja una conclusión central: la arena silícea cumple una función técnica indispensable en el fracking y Chubut cuenta con depósitos que merecen ser evaluados por sus características y posibilidades de abastecimiento.

Las arenas de Entre Ríos tienen condiciones valoradas por la industria, mientras que las de Chubut también pueden resultar aptas, de acuerdo con las características de cada yacimiento y los requisitos técnicos de utilización.

La diferencia entre contar con un recurso y convertirlo en una oportunidad económica está en todo lo que sucede después: procesamiento, transporte, contratos, inversiones, regulación y capacidad para garantizar una provisión estable.

Desde la Ciencia Política, la discusión nos obliga a mirar más allá de la riqueza natural. El desarrollo también depende de las decisiones públicas, de la calidad de las instituciones y de la capacidad de coordinar intereses económicos y sociales.

Chubut tiene una oportunidad para investigar, comparar costos y discutir qué lugar quiere ocupar en esta cadena productiva. Pero esa oportunidad debe medirse con datos, estudios de factibilidad y compromisos verificables de inversión y empleo.

Porque la pregunta no es solamente por qué la arena cruza el país.

La pregunta es qué condiciones necesita Chubut para transformar sus recursos en producción, trabajo y desarrollo local, sin descuidar el ambiente ni el interés público.

Esto es Momento Político: acá no solo leemos títulos, sino que los analizamos.

Fuentes y bibliografía para profundizar

1. Ministerio de Economía de la Nación Argentina. Mesopotamia: fortaleciendo el potencial logístico. Documento que describe la cadena logística de la arena para fracking, los procesos de acondicionamiento y las alternativas de transporte.https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/mesopotamia_fortaleciendo_el_potencial_logistico.pdf

2. Ministerio de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable de Chubut. Informe Ambiental del Proyecto: Planta de Procesamiento de arenas silíceas – Dolavon. Antecedente documental provincial sobre el procesamiento de arena silícea.https://www.ambiente.chubut.gov.ar/wp-content/uploads/2014/11/IAP-PLANTA-ARENA-PARTE-1.pdf

3. Douglass C. North. Conferencia Nobel, 1993. Economic Performance Through Time. Una referencia fundamental para analizar la relación entre instituciones, tecnología y desempeño económico.https://www.nobelprize.org/prizes/economic-sciences/1993/north/lecture/

4. Diario Río Negro. Vaca Muerta afronta el desafío de traer arenas desde Entre Ríos. Información periodística sobre la logística y el abastecimiento de arena para la cuenca neuquina.https://www.rionegro.com.ar/energia/vaca-muerta-afronta-el-desafio-de-traer-arenas-desde-entre-rios/


 

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