Zona Franca, puerto y empleo: Comodoro necesita menos disputas políticas y más acuerdos institucionales
Othar Macharashvili e Ignacio Torres compartieron el acto por los 30 años del muelle Antonio Morán. Entre los anuncios de inversiones, la recuperación del astillero y la ampliación de la Zona Franca, una frase del intendente dejó expuesta la relación política entre ambos mandatarios. ¿Es momento de dejar las diferencias personales a un lado y trabajar por el desarrollo de la ciudad?
Por el Lic. en Ciencia Política Antonio “Tony” Gallardo

Un puerto estratégico y una oportunidad que Comodoro no puede desperdiciar
Comodoro Rivadavia tiene una oportunidad para comenzar a construir una economía que no dependa exclusivamente de los hidrocarburos. El puerto, la Zona Franca, la industria naval, la actividad pesquera y los servicios vinculados al comercio exterior pueden convertirse en piezas fundamentales de una estrategia de diversificación productiva.
Pero hay una pregunta que debemos hacernos como sociedad: ¿alcanza con anunciar inversiones y proyectar puestos de trabajo, o necesitamos que las instituciones se pongan de acuerdo para convertir esas oportunidades en resultados concretos?
En el acto por el 30.º aniversario del muelle de ultramar Antonio Morán, el gobernador de Chubut, Ignacio “Nacho” Torres, destacó la recuperación del astillero y anticipó que el proyecto permitirá generar más de 300 puestos de trabajo. También puso el foco en el potencial logístico del puerto y en la puesta en valor de la Zona Franca
Se trata de anuncios importantes para una ciudad que necesita ampliar sus fuentes de empleo, fortalecer a sus empresas y generar nuevas oportunidades para los trabajadores que buscan reinsertarse en el mercado laboral.
Sin embargo, desde la Ciencia Política, debemos distinguir entre una expectativa y un resultado. Anunciar 300 puestos de trabajo no es lo mismo que crearlos, cubrirlos y sostenerlos en el tiempo. Para evaluar el impacto real del proyecto, será necesario conocer los plazos de ejecución, las inversiones comprometidas, los perfiles laborales requeridos y cuántos empleos serán directos, indirectos, temporales y permanentes.
El desarrollo no se mide solamente por la magnitud de los anuncios, sino por la capacidad de transformar recursos e infraestructura en bienestar para la comunidad.
La frase de Othar: una relación política que necesita resultados
Durante la misma ceremonia, el intendente de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvili, dejó una de las frases más comentadas de la jornada al referirse al gobernador:
“Lo aprecio, pero es pícaro. El tipo es muy pícaro. Hay veces que le quiero arrancar la cabeza. Pero es pícaro”.
La expresión, formulada en un discurso que también incluyó reclamos institucionales, expuso el tono personal que puede adquirir una relación política entre dos autoridades que tienen responsabilidades diferentes, pero intereses públicos compartidos.
Ahora bien, sería un error analizar toda la relación entre Torres y Macharashvili a partir de una sola frase. En política existen negociaciones, diferencias de criterio, disputas por recursos y responsabilidades que no siempre coinciden. El desacuerdo, por sí mismo, no es un problema democrático.

El verdadero problema aparece cuando las diferencias personales se convierten en obstáculos para resolver necesidades colectivas.
El gobernador representa al Poder Ejecutivo provincial. El intendente conduce el gobierno municipal. Cada uno tiene competencias, responsabilidades y compromisos con los ciudadanos. Ninguno gobierna para satisfacer al otro: ambos deben trabajar, desde sus respectivas funciones, para responder a las necesidades de la población.
Por eso, la pregunta no debería ser si se llevan bien o mal, si uno es más hábil que el otro o quién consigue imponerse en una negociación.
La pregunta central es otra: ¿qué acuerdos concretos pueden construir para que Comodoro tenga más inversión, más actividad económica y más empleo de calidad?
La Zona Franca: un proyecto que tiene antecedentes y necesita ejecución
La ampliación de la Zona Franca de Comodoro Rivadavia no surge de un día para el otro.
El régimen tiene como antecedente la Ley Nacional 24.331 de Zonas Francas y el convenio de adhesión entre la Nación y la Provincia del Chubut, ratificado por la Ley Provincial 4.038. Su reglamentación original fue aprobada en 1996.
Un antecedente normativo central es la Resolución 1363/2024 del Ministerio de Economía de la Nación, publicada en el Boletín Oficial el 12 de diciembre de 2024. La norma modificó el reglamento de funcionamiento y operación para ampliar el espacio físico previsto para la Zona Franca de Comodoro Rivadavia.
Entre los espacios contemplados figuran:
Puerto de Comodoro Rivadavia: una reserva de cinco hectáreas en la ampliación portuaria.
Aeropuerto Internacional General Mosconi: un anexo para actividades que requieran esa localización.
Trelew: un espacio delimitado de 165 hectáreas, sujeto a los procedimientos de habilitación correspondientes.
La normativa contempla actividades de almacenamiento, comerciales, industriales y de servicios, además de promover la investigación, la innovación tecnológica y las comunicaciones. También identifica oportunidades para la industria metalmecánica y alimenticia, la logística naval y pesquera y el abastecimiento de la actividad hidrocarburífera.
Esto es importante porque permite comprender que la Zona Franca no debería pensarse solamente como un lugar donde ingresan y se almacenan mercaderías. Su potencial depende de que se convierta en una plataforma capaz de atraer empresas, ampliar servicios, generar actividad industrial y conectar la producción regional con otros mercados.
Pero la aprobación de un marco normativo no garantiza, por sí sola, que todas esas posibilidades se concreten.
Para que el proyecto funcione, se necesitan infraestructura, inversión, reglas claras, procedimientos ágiles, operadores interesados y coordinación entre los distintos niveles del Estado. También hace falta información pública que permita conocer qué espacios están efectivamente habilitados, qué empresas se radican, qué inversiones se ejecutan y qué resultados se obtienen.
En otras palabras, la Zona Franca necesita pasar del potencial económico a una política de desarrollo verificable.
Max Weber: la responsabilidad de gobernar está por encima de las diferencias personales
Para analizar este escenario, resulta útil recuperar el pensamiento del sociólogo y politólogo alemán Max Weber, especialmente su conferencia La política como vocación, de 1919.
Weber desarrolló la idea de la ética de la responsabilidad: quien ejerce la política debe considerar las consecuencias de sus decisiones y hacerse responsable de sus efectos. Esta perspectiva ha sido retomada en estudios académicos contemporáneos, como el trabajo de María Verónica Piccone, publicado en 2019 en la revista Anales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata.

¿Qué significa esto para Comodoro Rivadavia?
Significa que un funcionario no puede evaluar su desempeño solamente por su discurso, por la repercusión mediática de una frase o por su capacidad de imponerse en una negociación. Debe evaluarlo también por los resultados de sus decisiones sobre la vida de los ciudadanos.
Si una diferencia política impide avanzar en una obra necesaria, demora una inversión o perjudica la generación de empleo, corresponde preguntar qué responsabilidad tiene cada actor y qué alternativas existen para resolver el conflicto.
La ética de la responsabilidad no exige que Torres y Macharashvili sean amigos, compartan una identidad partidaria o estén de acuerdo en todo. Exige algo más importante: que sean capaces de distinguir sus relaciones personales de las obligaciones que asumieron al ocupar sus cargos públicos.
La institucionalidad consiste, precisamente, en que las decisiones de gobierno no dependan exclusivamente de simpatías, enojos o rivalidades entre dirigentes.
¿Conviene dejar de lado las cuestiones personales y trabajar como instituciones?
Mi posición, desde la Ciencia Política, es que sí: las diferencias personales deben quedar subordinadas al interés público. Pero eso no significa ocultar los conflictos, eliminar el debate ni evitar los reclamos.
Una democracia necesita diferencias, controles y discusiones. El intendente tiene derecho a defender los intereses de Comodoro y el gobernador tiene la responsabilidad de administrar los recursos y las políticas provinciales dentro de sus competencias. Si existen desacuerdos sobre tierras, obras, financiamiento o plazos, deben discutirse con argumentos, documentación y procedimientos transparentes.
Lo que no debería ocurrir es que las disputas terminen reemplazando la agenda de desarrollo.
En este caso, provincia y municipio podrían establecer una mesa institucional de trabajo sobre el puerto y la Zona Franca, con participación de los organismos competentes, representantes empresariales, trabajadores, instituciones educativas y actores del sistema productivo.
Esa mesa debería tener objetivos públicos y medibles:
Primero: un cronograma de obras e inversiones. La comunidad necesita saber qué se va a hacer, quién es responsable, cuánto costará y en qué fecha se espera cada avance.
Segundo: empleo local y formación profesional. Si se proyectan más de 300 puestos de trabajo vinculados al astillero, es necesario identificar las especialidades requeridas y coordinar programas de capacitación para que los trabajadores de Comodoro y de la región puedan acceder a esas oportunidades.
Tercero: transparencia sobre los resultados. No alcanza con informar cuántas empresas manifiestan interés. Hay que conocer cuáles se radican, qué inversiones realizan, cuántos trabajadores incorporan y cuánto tiempo se sostienen esos empleos.
Cuarto: integración de las pequeñas y medianas empresas. El desarrollo portuario debe generar oportunidades para proveedores locales, talleres, servicios industriales, transporte, logística, comercio y emprendimientos de la región.
Quinto: evaluación periódica. Un informe público trimestral permitiría comparar los compromisos anunciados con los avances reales y detectar a tiempo los problemas que requieran decisiones políticas.
Este sería un modo de transformar una relación entre dirigentes en una verdadera política de Estado: una agenda que pueda sostenerse más allá de los desacuerdos coyunturales y de los cambios electorales.
Empleo eficiente: no se trata solamente de crear puestos, sino de sostenerlos
Comodoro conoce demasiado bien los efectos de depender de una actividad económica predominante. Cuando el sector hidrocarburífero se expande, crecen los servicios y el consumo; cuando atraviesa una retracción, el impacto alcanza a comercios, contratistas, trabajadores y familias.
Por eso, la diversificación productiva es mucho más que una consigna. Es una necesidad estratégica.
Sin embargo, también hay que definir qué entendemos por empleo eficiente. No se trata de contratar personas para mostrar cifras ni de anunciar puestos que después no se materializan. Se trata de generar empleos productivos, formales, con remuneraciones adecuadas, capacitación, condiciones de seguridad y posibilidades de continuidad.
La industria naval, la actividad pesquera, el mantenimiento de embarcaciones, la logística, el almacenamiento, los servicios industriales y el comercio exterior pueden contribuir a esa diversificación. Pero su desarrollo dependerá de la demanda real, la competitividad, la infraestructura y la capacidad de las empresas para sostener sus actividades.
También será necesario medir el impacto sobre el conjunto de la economía local: cuántos proveedores se incorporan, cuánto valor agregado queda en la región y qué oportunidades se abren para los jóvenes que terminan sus estudios técnicos y profesionales.
El desafío es que el puerto no sea solamente una infraestructura que se ve desde la costa, sino un motor económico que se sienta en los barrios, en los talleres, en los comercios y en los hogares.
Una oportunidad que exige madurez política
El aniversario del muelle Antonio Morán debería servir para mirar hacia adelante. Los antecedentes de la Zona Franca, la ampliación de los espacios previstos, los proyectos para recuperar el astillero y las oportunidades logísticas muestran que existe una agenda productiva que merece ser discutida con seriedad.
Pero las inversiones no se concretan únicamente porque un gobernador las anuncie o porque un intendente reclame. Requieren decisiones administrativas, acuerdos, financiamiento, empresas dispuestas a invertir, trabajadores capacitados y controles que permitan verificar los resultados.
En ese camino, tanto Ignacio Torres como Othar Macharashvili tienen responsabilidades políticas que deben ser evaluadas por sus decisiones y sus resultados.
No se les pide que piensen igual. Se les pide que sean capaces de acordar sobre aquello que beneficia a la comunidad, discutir con transparencia lo que los separa y rendir cuentas cuando los compromisos no se cumplen.
Porque el desarrollo de Comodoro no puede quedar sujeto al humor de una reunión, a una frase pronunciada en un acto o a la relación personal entre dos dirigentes.
Conclusión: Comodoro necesita menos política de gestos y más política de resultados
La política no consiste solamente en disputar poder. También consiste en utilizarlo para resolver problemas colectivos.
Si el puerto puede convertirse en un polo logístico, si el astillero puede generar nuevos empleos y si la Zona Franca puede atraer inversiones, la prioridad debe ser construir las condiciones para que esas oportunidades se hagan realidad.
La ciudadanía tiene derecho a preguntar cuánto se invierte, cuándo se terminan las obras, cuántos empleos se generan y qué beneficios concretos quedan en la ciudad.
Torres y Macharashvili pueden mantener sus diferencias. Lo que no deberían permitir es que esas diferencias se conviertan en un obstáculo para el futuro de Comodoro Rivadavia.
Porque cuando los funcionarios discuten, la política debe ofrecer soluciones; cuando las instituciones se coordinan, la sociedad puede avanzar. Y cuando el desarrollo se anuncia, el verdadero compromiso comienza el día en que ese anuncio se convierte en trabajo, producción y oportunidades reales para la gente.
Esto es Momento Político: acá no solo leemos títulos, también analizamos las decisiones, los intereses y las consecuencias de la política sobre la vida cotidiana.
Fuentes y antecedentes para respaldar la publicación
Estas son las fuentes que conviene conservar vinculadas a la nota para que tenga sustento normativo, periodístico y académico.
1. Normativa oficial de la Zona Franca. La Resolución 1363/2024 del Ministerio de Economía, publicada en el Boletín Oficial el 12 de diciembre de 2024, establece la ampliación de los espacios contemplados en el régimen. Es el antecedente documental más importante para explicar que el proyecto tiene un recorrido previo al anuncio actual.
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2. Antecedente periodístico del anuncio. La cobertura del aniversario del muelle Antonio Morán recoge los anuncios de Torres sobre el astillero y la proyección de más de 300 puestos de trabajo. Esa cifra debe presentarse como una proyección oficial, no como empleos ya creados.
3. Fundamento académico. María Verónica Piccone, en su artículo La política como vocación de Max Weber. Breve relectura en su centenario, publicado por la Universidad Nacional de La Plata, analiza la ética de la responsabilidad y su relevancia para comprender el ejercicio político.
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